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Formación Carmelita

¿Qué es la vida religiosa?

La Vida Religiosa es una forma de vida que ayuda a que se realicen, humana y espiritualmente sus miembros, desde el seguimiento específico de Jesucristo, a través del servicio y la presencia en el mundo y en la Iglesia.

¿Qué es un instituto de vida consagrada?

Son comunidades de personas consagradas a Dios con el único empeño de seguir e imitar lo que Cristo vivió y predicó. Para lograrlo se reúnen a vivir juntos lo que individualmente Jesús les confió a través de la vocación personal.

¿Qué se hace en las órdenes, congregaciones o institutos religiosos?

En síntesis se podría afirmar: la misión de los institutos religiosos es cumplir en el mundo de hoy el programa de vida que trajo Jesús; su entrega, su sacrificio, su anuncio del reino de Dios, su amor…

En las congregaciones religiosas se sientan las bases para que sus miembros puedan realizar un eficaz servicio de amor, mediante una determinada forma de vida espiritual y de entrega a los demás.

Hay congregaciones que realizan las más variadas actividades. Cada instituto religioso desempeña las suyas concretas. Todos los campos de trabajo de los institutos de vida consagrada quedan englobados dentro de estos cuatro grandes bloques:

1.- Contemplativos:

Se dedican a la oración, al estudio y al trabajo dentro de sus comunidades (los monasterios). Su género de vida es de clausura, es decir, no abandonan sus comunidades sin motivo verdaderamente grave.

2.- Institutos apostólicos:

Se dedican preferentemente a la predicación, a la evangelización, misiones, enseñanza, catequesis, estudio y, en general, a todo lo que contribuya a comunicar y proclamar el mensaje de Jesús.

3.- Institutos dedicados a las obras de beneficencia:

Tienen como tarea el cuidado de los pobres, enfermos, abandonados, niños, etc…

4.- Institutos seculares:

Sus componentes no se retiran de sus actividades normales, como pueden ser trabajo, estudio, familia, etc., sino que continúan viviendo las mismas realidades cotidianas. Permanecen en el mundo con la misión de santificarlo desde sus propias estructuras.

 ¿Qué encontrarás en la vida religiosa?

Lo primero que le ocurre a una persona cuando ingresa en la vida religiosa es el encontrarse con muchas tradiciones, obras, casas distintas, personas nuevas en su vida, actos propios…
Al principio todo esto parece un tanto desconcertante.

El recién llegado puede que se encuentre un poco como “pez fuera del agua”. No sabe a ciencia cierta si llegará a adaptarse… En la mayoría de los casos, todo esto se soluciona con el tiempo y la asimilación progresiva del nuevo tipo de vida. Hay que saber aceptar lo que no podemos cambiar, pero también hay que ser radicales en el amor que nos viene de Dios.

Cada fundador ha tenido una visión muy particular al crear una nueva congregación. Los que optan por una u otra congregación religiosa tienen que saber identificarse con el carisma del fundador transmitido por dicha congregación.

¿Qué es el “carisma” de una congregación?

La palabra “carisma” viene de la lengua griega y significa algo así como el “don de gracia”. Dicho en otras palabras: es el don, la gracia que Dios concede a una persona para provecho de la comunidad. Cada uno, según el don que Dios le ha dado, sirve a los hermanos en comunidad.

Los carismas se dan en todos los creyentes de la Iglesia.

Cuando se habla de “carisma de una congregación” se quiere significar cuál es la finalidad, la misión o identidad de un instituto concreto, cuál es su objetivo en la Iglesia y en el mundo.

Cuando se hace la pregunta: “¿cuál es el carisma de la congregación?” , se está preguntando por el trabajo y la vivencia espiritual que una congregación realiza en la Iglesia, por su estilo de vida, por las motivaciones profundas que le impulsan.

Dedicarse a la enseñanza, a los enfermos, a las misiones, etc. con “carismas” específicos.

¿Cómo se “gobierna” una congregación religiosa?

Como cualquier grupo humano, los religiosos también tienen unas reglas que regulan su vida de comunidad, si bien, ciertamente, hay una diferencia clara entre la reglamentación de los religiosos y cualquier otra.

Algunas veces se han entendido estas reglas como cercenadoras de la libertad de las personas que optan por este estilo de vida. Nada más lejos de la realidad. Quien opta por Jesús de verdad, ve el auténtico significado que supone el tener unas normas concretas que contribuyen a hacerle más libre y más cercano a las realidades de Dios y de las personas en general.

La principal norma o regla de vida de los religiosos es el Evangelio. En él se encuentra la luz de la Palabra de Dios
que estimula su caminar.

El principal “Superior” es Jesús.
Mediante su presencia en la comunidad, intenta servir mejor con su vida a la causa del reino de Dios en el mundo de hoy.

Existe, no obstante, una serie de normas concretas que orientan esa vida de comunidad y de fraternidad:

1.- Código de Derecho Canónico:

En él se contienen las normas generales para todos los institutos de vida consagrada. Son normas de derecho universal y tienen validez para toda la Iglesia católica de rito latino.

2.- Normas locales:

Son las promulgadas por cada obispo del lugar donde está ubicada una casa religiosa.

3.- Las constituciones:

Son las normas propias por las que se rigen un instituto religioso. Cada congregación tiene sus constituciones:

• Si estas constituciones están aprobadas por el obispo de la diócesis, esta congregación se llamará de “derecho diocesano”.

• Si las constituciones, en cambio, han sido aprobadas por la Santa Sede, se llamará congregación de “derecho pontificio”.

¿Quién “manda” en las congregaciones religiosas?

En cada congregación existe una serie de misiones o cargos que están concebidos, desde el principio de la Iglesia, como realidades al servicio de los hermanos. Los superiores alientan, desde su puesto, con la fuerza del Espíritu que actúa entre todos los religiosos, y animan a las comunidades, orientan y estimulan desde el servicio a los hermanos…

Estos servicios son:

• El Superior General de una congregación religiosa:

Es, después del Papa, el responsable de toda congregación en el mundo entero. A su vez, el Superior General está asesorado por unos consejeros generales.

• El Superior Provincial:

Cada congregación religiosa está dividida en Provincias religiosas. Los límites de cada provincia no tienen que coincidir con los límites sociales o políticos. Cada congregación establece sus propias Provincias religiosas.

El superior Provincial tiene la responsabilidad directa de la actuación de una congregación en un país o zona determinada. También el Superior Provincial está asesorado por unos consejeros provinciales.

• El Superior Local:

Tiene la responsabilidad de servir a los hermanos de una casa determinada. Asimismo, el Superior Local está asesorado por unos consejeros locales elegidos por la comunidad.

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